¿Debo ayudar a mis hijos a diseñar su trayectoria formativa?

¿Debo ayudar a mis hijos a diseñar su trayectoria formativa?

 

Mi hijo no sabe qué estudiar

Se acerca la fecha en la que nuestros hijos [1] adolescentes han de empezar a tomar una de las decisiones más importantes de su vida: elegir su trayectoria académica y profesional. A partir de 2º de la ESO, cada joven tiene que tomar una serie de decisiones que irán conformando su itinerario formativo. Primero en la ESO y después en Bachillerato o FP.

Los padres que llegan a mi despacho para consultar en relación a este asunto, trasmiten con frecuencia cierta angustia y mucha inseguridad. En primer lugar, no saben si es recomendable involucrarse con ellos en la elección de itinerario, materias y tipo de estudios, o deben por el contrario mantenerse al margen. En segundo, no saben cómo hacerlo y se sienten perdidos con respecto a las estrategias que podrían utilizar.

Algunas de las frases que repiten en las sesiones son: “estamos perdidos”, “no sabemos qué hacer”. “no sabemos cómo ayudarle”, “se va a estrellar”, “no sabemos qué decirle”, “no nos escucha”, “¿le decimos lo que más le conviene?”, “lo que le gusta no tiene salida”, “no sabe lo que le gusta”, “no sabe si quiere estudiar Bachillerato o FP”, “un día dice una cosa y otro día dice otra”.

He preparado dos post para tratar este asunto. En el primero hablé, en general, de las habilidades relacionadas con todo proceso de toma de decisiones. En este segundo trato más concretamente el tema de cómo los padres pueden ayudar a sus hijos a diseñar su trayectoria formativa.

La escuela, mi segunda casa; mi casa, la primera escuela

En la infancia, uno de los pilares –quizás el más importante– del desarrollo integral de un niño es la familia, que es su primer modelo a imitar. El tipo de relación comunicativa, el estilo educativo, las actitudes, los sentimientos, etc. de los padres suele influir en el clima emocional, personalidad y patrones de comportamiento de los hijos.

Los primeros rasgos de personalidad se conforman en la familia, de ahí que, el control, el establecimiento o no de reglas claras y racionales, las demostraciones de amor y afecto de los padres tengan una relación directa con las competencias, actitudes y estabilidad emocional de los niños.

Los padres son el espejo donde los hijos de reflejan. Si deseamos que nuestros hijos adquieran el gusto por el trabajo bien hecho, sean constantes, valoren el esfuerzo personal, tengan interiorizados valores sólidos y sean responsables, debemos facilitarles buenos modelos de referencia.

 

El estilo educativo familiar determinará  su responsabilidad, autonomía, autoestima, estrategias ante las dificultades de la vida y tolerancia a la frustración

 

El Centro Escolar es otro de los pilares que más influencia puede tener en la infancia. En el colegio o el instituto, los estudiantes interiorizan de forma estructurada una gran diversidad de competencias curriculares (lingüísticas, matemáticas, digitales, sociales, cívicas, culturales) que les ayudarán a crecer intelectualmente, a respetar las normas, a solucionar problemas y relacionarse con su entorno.

Infancia y adolescencia: cimiento de la toma de decisiones

La infancia es la etapa educativa en la que se establecen las bases sobre la que se construye el futuro de un niño. El desarrollo es notable y los padres se convierten con frecuencia en la imagen en la que ellos se reflejarán.

Tras la infancia, llega la adolescencia. Esta etapa se va instalando poco a poco, no llega de pronto, ni aparece de un día para otro. Llega después de unos años de intensa atención y convivencia con nuestros hijos, en los que hemos ido interactuando y resolviendo conflictos de una determinada manera.

Es una etapa de adaptación, transición, aprendizaje y reajustes de todos los miembros de la familia. Es un entrenamiento para la vida adulta, de ahí la importancia de que vayan aprendiendo a ser autónomos y responsables. No necesitan que les facilitemos información, necesitan que les ayudemos a encontrarla por ellos mismos, de tal forma que puedan reflexionar, llegar a sus propias conclusiones y elegir la opción que les parezca más válida.

En la infancia, los padres toman las decisiones por sus hijos. En la adolescencia, son ellos los que empiezan a tomarlas. No obstante, a pesar de que ya se les presupone cierta autonomía y responsabilidad, nosotros seguiremos apoyándoles emocionalmente en todo aquello que necesiten.

Por tanto, para acompañar a nuestros hijos en esta etapa, y en concreto, para ayudarles a gestionar su propio itinerario educativo, los padres deben ir proporcionándoles herramientas, a la vez que motivándoles a conocerse a sí mismos. Esta tarea facilitará que sean grandes profesionales y personas felices.

Antes de decidir tengo que conocerme

Lo padres debemos motivar y acompañar a nuestros hijos a que tomen conciencia de sí mismos. Las estrategias más recomendables son la escucha activa, el diálogo y la comunicación. A través de ellas les ayudaremos a determinar con honestidad, realismo y sinceridad:

  • Sus metas a alcanzar
  • Su grado de responsabilidad y autonomía para conseguirlas.
  • Sus capacidades, habilidades, conocimientos y talento.
  • Su capacidad de esfuerzo, autodisciplina y hábitos de estudio.
  • Sus intereses, personalidad, estilo de vida, expectativas.
  • Sus criterios sobre lo que es la felicidad.

¿Cómo ayudar a los hijos a conocerse?

Además de la escucha activa, el diálogo y la conversación, un método muy útil es hacerles preguntas estratégicas que les hagan reflexionar. Las respuestas irán dando claves para tomar decisiones lo más acertadas posible. Es recomendable ir escribiendo cada reflexión.

Propongo algunos ejemplos. Seleccionar las preguntas más adecuadas según las características del hijo. Si no se sabe la respuesta de alguna pregunta que nos ha parecido relevante, buscar información.

  • Cuando eras pequeño, ¿qué querías ser de mayor?
  • Ahora, ¿qué quieres ser?
  • ¿Qué se te da bien?
  • ¿Qué te gustaría estudiar?
  • ¿Por qué?
  • ¿Cómo se consigue plaza?
  • ¿Hay algo que te pueda impedir conseguir la plaza?
  • Si no la consigues, ¿qué harás?
  • ¿Has pensado en otro plan si no sale este?
  • ¿Cómo te sentirás si no lo consigues?
  • ¿Cómo te sentirás si lo consigues?

Otro método es utilizar algunos recursos fiables y contrastados de la web.

Una vez que tengan claro cómo son, dónde pueden llegar, dónde quieren llegar y qué están dispuestos a dar, estarán más capacitados para seleccionar qué estudiar desde SU responsabilidad. No obstante, siempre deberemos estar dispuestos para colaborar con ellos si se sienten inseguros o se sienten perdidos.

 

¡Y no olvidar el sentido común y las demostraciones de cariño!

 

Como decíamos con anterioridad, cuando estamos con nuestros hijos trabajando las preguntas estratégicas, puede ocurrir que nos falte información para responder alguna de ellas. Es ese caso, es muy importante buscar información y no dejarlas sin responder.

Padres bien informados

Los jóvenes deben elegir su futuro profesional con muy corta edad. Además, cuando llega ese momento, no siempre tienen bien definida su ‘verdadera’ vocación o futuro profesional. Pueden sentir desconcierto, incertidumbre o miedo ante una responsabilidad para la que no se sienten preparados. En ocasiones, incluso, pueden dejarse llevar por amigos o falsos mitos por desinformación.

Por otro lado, el actual sistema educativo no hace fácil el cambio de itinerario. Las trayectorias educativas son poco permeables y las pasarelas entre FP y Bachillerato son escasas. Existe poca información sobre las características y viabilidad real de las actividades laborales que se ejercerán en unos años.  Tampoco se tiene mucha información sobre la relación entre los estudios actuales y los oficios del futuro.

Cuando más completa sea la información,

mejor podremos ayudar a nuestros hijos a decidir

 

¿Sobre qué debemos recabar información? 

Es muy importante que conozcamos en prufundida

  • Cómo está organizada la oferta educativa –ESO, Bachillerato, FP, materias curriculares, etc.–.
  • Qué metas, preferencias, motivaciones e intereses tiene nuestro hijo.
  • Cuál es su rendimiento académico.
  • Qué capacidades reales tienen.

Con esta información, más la comunicación constante con el centro escolar, estaremos en buena disposición de ayudar a nuestros hijos a contrastar, valorar, sacar conclusiones y decidir qué quieren estudiar y en qué quieren trabajar.

A modo de resumen

La infancia es una etapa crucial en la evolución de nuestros hijos. En ella adquieren un conjunto de hábitos que les servirán para la vida. Debemos, por tanto, dotarles de herramientas que les faciliten el camino. La adolescencia coincide con los cambios más importantes en sus vidas. Tendrán que tomar importantes decisiones, de ahí que tengamos que estar bien informados para poderles ayudar.

Pero además de preocuparnos por saber más acerca de nuestros hijos, acerca del mundo al que se enfrentarán y acerca de las distintas opciones vitales con las que se enfrentarán, es necesario que mantengamos abiertos con ellos, en todo momento, canales de comunicación. Debemos escucharles de una forma activa, a la vez que ofrecerles incondicionalmente nuestro apoyo emocional.

La elección de itinerario educativo y profesional puede resultar complicada, por eso es nuestro deber dialogar acerca de ellos mismos, de las trayectorias educativas y salidas laborales, de las profesiones, ventajas e inconvenientes de algunas profesiones, etc. sin olvidar que son ellos los que SIEMPRE deben decidir.

No es fácil enfrentarse a uno mismo, no es fácil conocerse en profundidad, puede resultar complicado para un adolescente descubrir qué significa TENER ÉXITO o SER FELIZ. Nuestra tarea no será explicarles su significado. Nuestra labor será ayudarles a conocerse. Acompañarles para que encuentren la coherencia en todas sus decisiones. Motivarles para que construyan valor a través de sus propios valores. Y hacerles ver que el trabajo que más éxito y felicidad les proporcionará, será aquel que les apasione y contribuya a mejorar la vida de los demás.

 

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[1] En ocasiones, el uso de la lengua haciendo prevalecer la forma del masculino puede denotar actitudes contrarias a la igualdad de género. No obstante, cuando estemos refiriéndonos a colectivos mixtos y con el fin de agilizar la expresión y comprensión del presente texto, intentaré emplear nombres epicenos, perífrasis o sustantivos genéricos y colectivos, huyendo en la medida de lo posible del desdoble del singular. De igual manera, se ha mantenido el masculino universal de los sustantivos y adjetivos plurales.

Doctora, Pedagoga, Profesora ESO y Madre. Te ayudo, te acompaño en tu tarea diaria como madre o como padre.

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