¿Qué hacer si llegan suspensos en junio?

¿Qué hacer si llegan suspensos en junio?

Con la llegada de las vacaciones y el fin de curso llega también el boletín de notas. Las calificaciones escolares son un indicador cuantitativo y cualitativo de los objetivos alcanzados por los estudiantes durante el curso. Estos objetivos hacen referencia a los aprendizajes, y por lo tanto, nos indican cómo ha sido el rendimiento de nuestros hijos a lo largo del curso.

Si las notas no han sido buenas, los padres podremos sentir frustración, cierta decepción o incluso impotencia. Los suspensos son, para padres e hijos, una noticia poco agradable que llega cuando se acerca nuestro merecido descanso de verano.

¿Cómo debemos reaccionar?

¿Qué debemos hacer?

Veamos algunas pautas básicas:
1. Mantener la clama, no montar en cólera

Lo que no quiere decir, hacer la vista gorda. Debemos mantener una actitud firme y a la vez, edificante y comprensiva. Nuestra reacción debe ir encaminada a analizar constructivamente:

  • Qué ha ocurrido.
  • Por qué ha ocurrido.
  • Qué soluciones se pueden dar.

De nada servirá dramatizar, gritar, discutir, castigar y amenazar a nuestros hijos. Tampoco será positivo utilizar las típicas frases como, ‘me estás matando’, ‘te has quedado sin vacaciones’, ‘te voy a mandar interno todo el verano’, ‘no hay playa, te quedas castigado con los abuelos’, ‘nos quedamos todos en casa para que vayas a una academia’.

La agresividad con los hijos, el hacerles sentir culpables, puede provocar en ellos reacciones negativas nada beneficiosas para afrontar la situación con visón de futuro. Nuestra meta es que superen las asignaturas en septiembre con éxito.

2. Meditar lo ocurrido y ser sinceros con nosotros mismos

Los malos resultados a final de curso suelen venir precedidos de malas calificaciones en evaluaciones anteriores, lo que no quiere decir que nos carguemos de culpa haciéndonos los únicos responsables.

3. Escoger un momento oportuno para tratar el tema en familia
Cuando estemos serenos y tengamos tiempo para abordar la situación desde todas las 
perspectivas:
  • Dejar hablar a nuestro hijo sin interrumpirle (escucha activa).
  • Hacer preguntas abiertas para que nos diga QUÉ ha ocurrido  (y cuál es SU responsabilidad), POR QUÉ ha ocurrido (y cuales son SUS razones) y qué SOLUCIONES piensa dar.
  • Dar nuestra opinión.

Es necesario que TODOS tengamos una idea clara –expresada con sinceridad– del motivo o motivos de las calificaciones –falta de esfuerzo, enfermedad, traslado, etc..–

Nuestro hijo debe tener claro, desde el primer momento, que las notas son SU responsabilidad (a no ser que se hayan producido causas ajenas –problemas de salud u otras–). No aceptaremos como excusa frases del tipo: ‘el profesor me tiene manía’, ‘he tenido mala suerte’, ‘no valgo’, ‘no puedo’, ‘he estudiado mucho, pero…’, ‘no soy capaz’. 

Mientras los hijos no se den cuenta de que son los responsables de sus notas, difícilmente compartirán y asumirán respuestas eficaces.

4. Pactar pautas de actuación para el verano
Organizar el tiempo detalladamente y con claridad.

Es decir, se negociarán unas consecuencias –realizables, realistas, proporcionadas y razonables– que serán cumplidas con firmeza. Esto no quiere decir que castiguemos a nuestros hijos por sus malos resultados ‘con aquello que más les duele’ [es de suponer que los resultados de final de curso se han ido anticipado en evaluaciones anteriores y es de suponer también, que este tema ya ha sido abordado junto con sus consecuencias a lo largo del curso: supuestamente, los hijos ya deben saber qué iba a ocurrir si llegaban a casa con suspensos].

Algunos ejemplos pueden ser:
  • Estudiar por la mañana un número determinado de horas dependiendo del número de materias que tengan que recuperar.
  • Si cumplen, tendrán la tarde libre para ir a la piscina o playa, quedar con sus amigos o salir con la familia.
  • En el caso de que no cumplan el estudio por la mañana, sus privilegios se verán limitados.

No se trata de fastidiarles, se trata de hacerles ver que van a perder ciertos privilegios si no ponen en marcha las normas pactadas. Tendrán que tener claro que ya no van a tener todo ‘su’ tiempo libre y será necesario que realicen una serie de trabajos académicos –solo o con profesor particular– y si cumplen lo negociado, se les otorgará ‘ciertos’ privilegios.

Tendrán que ser conscientes de que, si han suspendido:

  • Tendrán que asumir ciertas renuncias durante las vacaciones de verano.
  • Tendrán que distribuir ‘su’ tiempo de otra forma, marcando el espacio destinado al estudio, al descanso, al ocio, a los amigos y a la familia.

Si nos proponen dejar de estudiar, les tendremos que dejar claro que el tema de los estudios no es negociable en ese momento y que concluirá cuando alcancen un determinado nivel académico –ESO, Bachillerato, Ciclo Formativo, etc.–. En este asunto tenemos que ser firmes e inflexibles.

5. Motivarles, animarles y valorar su esfuerzo

Podemos utilizar frases del tipo ‘lo conseguirás’, confío en ti’, ‘lo puedes hacer solo’, ‘¿en qué puedo ayudarte?’. Estudiar en verano es en sí mismo una importante consecuencia a sus –malas– calificaciones. Si es posible, les ofreceremos recibir clases de refuerzo.

Es importante que les demostremos confianza, lo que elevará su autoestima y les ayudará a gestionar su posible sensación de fracaso. En estos momentos necesitan nuestro apoyo incondicional, nuestra firmeza y nuestra guía.

En estos momentos también tenemos que ayudarles a crecer y a gestionar la adversidad.

Doctora, Pedagoga, Profesora ESO y Madre. Te ayudo, te acompaño en tu tarea diaria como madre o como padre.

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