El cerebro de un racista: por qué piensan así - hijosconexito
17851
post-template-default,single,single-post,postid-17851,single-format-aside,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1300,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-13.3,qode-theme-bridge,disabled_footer_bottom,wpb-js-composer js-comp-ver-5.4.5,vc_responsive
Racismo

El cerebro de un racista: por qué piensan así

El cerebro de un racista: por qué piensan así. Por qué piensan que negros o moros son una amenaza. Es muy fácil darse cuenta de que una persona es racista. Sobre todo, cuando por ejemplo, asegura que un negro o un moro son una amenaza.

También es fácil reconocer a un machista o un misógino cuando justifica que es ‘lógico que un hombre manosee o viole a una mujer si va de madrugada por la calle borracha y en minifalda’ (esta frase no es inventada). Como si los hombres fueran animales incapaces de controlar sus impulsos sexuales. Para mí, un machista y un racista son personas igual de deleznables. 

Puedes ver el video completo en mi canal de YouTube.

Se me parte el corazón cuando escucho testimonios de personas que han sufrido racismo. Y os aseguro, que he escuchado muchos. Lo he vivido muy de cerca. EEUU tiene manifestaciones diarias por el asesinado de George Floyd y he leído historias que me recuerdan tremendamente a las que he oído en persona. 

El cerebro de un racista: por qué piensan así

El racismo existe también aquí, está entre nosotros. De una forma más o menos explícita, pero existe. El racismo debería declararse una pandemia crónica, porque parece que no estamos muy interesados en encontrar una vacuna antirracista. 

El racismo no crece de forma espontánea. El racismo se aprende, igual que se aprende el machismo. Para que un moro, un negro o una mujer lleguen a un puesto relevante, deberá estar demostrando constantemente su talento. 

Mucha gente critica el racismo o el machismo, pero realmente practican los dos. Lo hacen de forma más o menos solapada o inconsciente, porque jamás se plantean que sus comentarios o comportamientos puedan ser ofensivos.

Y este racismo normalizado es el más peligroso. Entre otras cosas, porque es el que aprenden nuestros hijos. Es el que va calando poco a poco, de forma silenciosa.

El cerebro de un racista: por qué piensan así

A lo largo de la historia, se ha intentado explicar el racismo con argumentos más o menos ‘científicos’. Hace 2.500, Hipócrates, que como sabemos era médico, hizo una clasificación de los hombres. Según su criterio ‘empírico’, los de piel oscura, estaban dentro del grupo de los cobardes. 

Los chinos, hicieron otro tanto de lo mismo y encontraron argumentos para considerar que los europeos pertenecían al grupo de los repulsivos.

Actualmente, tenemos infinidad de investigaciones que intentar analizar cómo funciona el cerebro de un racista. Os cuento algunas.

Facundo Manes, neurocientífico muy conocido en España, que trabaja en la Universidad de Buenos Aires, ha hecho un experimento para comprobar la reacción del cerebro ante un impulso racista. 

Para ello, ha seleccionado a dos grupos de chilenos: mapuches y no mapuches. Les ha colocado electrodos y luego les ha ido mostrando fotos de ambas etnias, de mapuches y de no mapuches. En cuestión de milisegundos el cerebro que veía a una persona de su propia etnia, lo asociaba a algo positivo. Si veía a una persona de otra etnia, lo asociaba con algo negativo. 

¿Quiere decir esto, que el racismo tiene base biológica? 

Según este investigador, el racismo no tiene base biológica. La desconfianza que muestra un individuo, cuando ve personas de otras etnias, tiene que ver con:

  • La influencia de las vivencias personales.
  • Del entorno más cercano.
  • Y de la herencia genética.
El cerebro de un racista: por qué piensan así

En la Universidad de Massachusetts, un estudio ha demostrado, que lo que un racista ha aprendido en su entorno es tan importante, que las reacciones que muestra son inconscientes y automáticas. Lo cual, desde mi punto de vista, es inquietante. 

Otro trabajo empírico, publicado en Nature, ha detectado con pruebas de escáner, realizadas a policías blancos estadounidenses, qué áreas cerebrales se activan cuando se ponen en juego sus prejuicios raciales.

Por asombroso que parezca, existen caminos neuronales para el racismo. Caminos erigidos sobre una emoción muy básica: el miedo, el miedo al diferente:

  • Cuando una persona racista ve a un negro, echa mano de sus recuerdos, para interpretarlo como una amenaza y de forma automática, se despierta una sensación de rechazo, de incomodidad o de alarma.
  • Si la persona no es racista, su zona prefrontal, que es donde se aloja el razonamiento, le dice ‘calma, su color de piel oscuro no es una amenaza’. 

Pero, además, hay otro elemento que debemos analizar. La necesidad de pertenecer, a nuestra familia o a nuestro grupo. Pensar como los nuestros, nos genera tranquilidad. Por eso, aunque en algún momento pensemos que tenemos ideas racistas, desconfiar del moro, nos hace sentir bien. 

El cerebro de un racista: por qué piensan así

¿Cómo ayudar a mi hijo a no ser racistas? Me preguntaba ayer una mami que vive en Holanda, preocupada por el racismo que ven sus hijos a su alrededor.

  • En primer lugar, dando ejemplo. No siendo racistas. Nuestros hijos nos imitan porque somos su referente.
  • En segundo, y teniendo en cuenta la alta plasticidad del cerebro, poniendo en práctica el reflejo de aproximación. ¿Qué es esto? Teniendo relación con personas diferentes. De esta forma, su corteza prefrontal podrá evaluar, por sí mismo, si realmente el negro o del moro son una amenaza real. Con lo que tendrán más capacidad para evitar el miedo y el rechazo en el que se fundamenta el racismo.

Por último, decir, que quizás haya alguien a quien llame la atención que utilice la palabra moro. Evidentemente la utilizo con el significado real del término, eliminado todo sentido peyorativo.

Si te ha gustado, comparte por favor.

Por ultimo, ¿me puedes responder dos preguntas?

¿Has vivido de cerca algún caso de racismo? 

¿Cómo conviven tus hijos con personas de otras etnias?

Tags:
6 Comments
  • Eva Martinéz
    Posted at 17:39h, 08 junio Responder

    He vivido de cerca algunos casos de racimo pero no han sido graves
    Tampoco la situación lo era

    Mis hijas no tienen ningún problema con personas de otra raza ni otra etnia

    • Carmen López Suárez
      Posted at 18:15h, 08 junio Responder

      Me alegro muchísimo. Muchas gracias por tu aportación. Un saludo

  • Eva Martinéz
    Posted at 17:47h, 08 junio Responder

    Si es posible, me gustaría saber por qué te refieres a moros y no árabes en general
    Se que los moros son una parte de los árabes, pero dices negros y no masais o nubios, etc

    • Carmen López Suárez
      Posted at 18:14h, 08 junio Responder

      Hola Eva, utilizar la palabra moro, porque es un término que entre ellos utilizan connormalidad y no tiene que ser despectivo. te cuanto. En la época romana se utilizaba el término maurus para referirse a los habitantes del norte de África – del Gran Magreb – zona a la que denominaban Mauretanea. La palabra moro hace referencia entonces a los habitantes de Marruecos, del Sáhara Occidental, de Mauritania, de Argelia, de Túnez, de Libia…

      La palabra moro no es una despectiva, si no se dice con la intención de ofender. El problema es que en España tiene ya un sentido tan peyorativo que ha hecho que se haya perdido la esencia del concepto. Muchas gracias y un beso

  • Ahmad
    Posted at 11:27h, 02 julio Responder

    Hello! I’ve been reading your weblog for a while now and finally got the bravery to go ahead and give you a shout out from Humble Texas! Just wanted to mention keep up the great work!|

    • Carmen López Suárez
      Posted at 18:31h, 02 julio Responder

      Thanks for your kind words. I appreciate it! Greetings, Carmen.

Post A Comment