Tengo 19 años y me he quedado embarazada. Embarazos indeseados
La educación sexual de los hijos debe recaer en los padres. Conocemos cómo son nuestros hijos y por ello somos los más indicados para ofrecerla, de forma gradual. Igual que hacemos cuando queremos formarles en lo relativo a alimentación, sueño o higiene personal. Uno de los grandes errores que cometemos en la sociedad actual es separar la educación sexual de los hijos de la educación integral como personas.  Y, sobre todo, no relacionar sexualidad con educación afectiva y por supuesto, con moralidad (en muchos casos con los hijos varones).
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Tengo 19 años y me he quedado embarazada

Embarazos indeseados de jóvenes y adolescentes. Tengo 19 años y me he quedado embarazada.

El rango de edad de las madres –y los pocos padres– que atiendo a nivel individual suele estar entre los 30 y 50 años. Pero por primera vez estoy atendido a una adolescente que ha sido madre a los 19 años. Y digo adolescente, porque a esta edad, las niñas todavía no han entrado en la etapa adulta. Le he pedido permiso para escribir este post y me lo ha dado.

La joven no es de Sevilla, ni siquiera de Andalucía, lo que dificulta por otro lado su localización.

Nuestras sesiones son por Skype, y en pocos días, cuando vaya a su ciudad a dar una conferencia, la conoceré en persona.

No voy a centrarme, en este momento, en los temas que a ella le interesan para afrontar este nuevo reto vital como madre.

Voy a poner el foco de atención en cómo una niña de su edad ha podido quedarse embarazada

En cómo un chica joven, formada, trabajadora, con unas metas muy claras para su futuro profesional. En 2º de una carrera universitaria –con expediente brillante, por cierto. Y con una ‘supuesta’ buena formación sobre sexualidad recibida en el colegio y en el instituto, ha cometido el error de no utilizar medios anticonceptivos.

En primer lugar, los contenidos de información sexual que se dan en los centros educativos

Son impartidos generalmente por empresas de compresas o por los los profesores. Pero son insuficientes. Los segundos, están enfocados desde una perspectiva ‘más científica’. Lo que no quiere decir que también se toquen temas relacionados con la procreación. No quiero aburriros con los contenidos concretos que se abordan tanto en primaria como en secundaria. Pero en cualquier programación didáctica de la web los podéis analizar.

Este fin de semana he hablado con personas muy cercanas en relación a la información que tienen nuestros jóvenes sobre control de natalidad. Las dos me decían –me aseguraban, incluso– que es más que suficiente. Opinaban que en los institutos ‘se habla todos los años del tema’ y luego, insistía una de ellas, ‘en internet viene de todo’.

Anoche cené con dos amigas profesoras de bachillerato y les pregunté por las actividades que se hacen en sus centros sobre este tema y tras analizarlas, coincidimos como docentes y madres que era absolutamente insuficientes –de hecho, las tres, habíamos hablado detalladamente, profundamente y profusamente con nuestras hijas e hijos sobre cómo tener relaciones sexuales seguras.

En segundo lugar, en relación a la información que aparece en la red sobre embarazos,

Y que ‘está al alcance de todo el mundo’, me gustaría matizar lo siguiente. Es difícil para un adolescente (y para muchos adultos) no perderse en la web cuando se está buscando documentación sobre algún tema concreto, más aun, cuando la palabra clave es sexo o sexualidad. El problema aquí es que es tan amplia y dispersa, que es complicado seleccionar bien un contenido concreto y no irse por las ramas. Más difícil todavía es no visualizar los numerosos videos sexuales y pornográficos que suelen aparecer una y otra vez de forma insistente.

Es igualmente dificultoso que sepan seleccionar qué información está fundamentada científicamente para evitar embarazos indeseados o enfermedades y no es propaganda tendenciosa. En muchos casos es parcialmente verídica o no está explicada de forma clara y ‘práctica’ (puede ocurrir que lo práctico sea entendido como pornografía irreal, desnaturalizada y antinatural, llevando a los chicos a confundir lo que es una sexualidad compartida en igualdad con simple porno mediático).

Hace unos días, esta chica de 19 años se puso en contacto conmigo. Una vecina había ido a una conferencia mía y le habló de mi.

Transcribo textualmente

Parte de la conversación de dos horas que tuve un día con ella. He quitado nombres propios, datos personales y geográficos.

– ¿Dónde has leído que así no te quedabas embarazada?

– Carmen, no recuerdo.

– ¿No te dijeron en el instituto que la ‘marcha atrás’ no es segura?

– A lo mejor, pero es que en esas clases no sabes lo revolucionados que nos ponemos y a veces no atendemos.

– ¿Has hablado con tu madre sobre sexo?

– No, mi madre es muy religiosa y si supiera que me acostaba con mi novio se hubiera enfadado mucho. Ella solo me decía que ‘eso es de guarras’, que ‘cuando un niño ha conseguido lo que quiere, se va con otra’ y que ‘las niñas de hoy no tienen cuidado y no se hacen respetar’. Lo de hacerse respetar si me lo decía mucho.

– Hablabais tu novio y tú de hacerlo de forma segura?

– No mucho.

– ¿Has ido al médico?

– Sí, en planificación familiar me dijeron que si quería podía no tenerlo.

– ¿Lo has hablado con tu novio?

– Sí, él dice que lo tengo que tener porque abortar es un crimen y yo tampoco me atrevo.

– ¿Qué te ha dicho tu madre?

– Mi madre no se lo puede creer, está muy enfadada conmigo, pero dice que tengo que tenerlo y que lo cuidaremos entre las dos.

– ¿Has hablado con la madre de tu novio?

– Sí, su madre lo primero que me dijo es ‘pero, ¿no tomabas nada? ¡Cómo se te ocurre! Mi hijo tiene que acabar la carrera y luego se va a EEUU a hacer un master. A ver que haces con el niño hasta que vuelva’. Fíjate, como si toda la responsabilidad de lo que ha pasado fuera solo mía. Como si su hijo no fuera también su compromiso. Como si yo no tuviera que acabar también mi carrera.

Desde mi punto de vista:

La educación sexual de los hijos debe recaer en los padres.

Conocemos cómo son nuestros hijos y por ello somos los más indicados para ofrecerla, de forma gradual. Igual que hacemos cuando queremos formarles en lo relativo a alimentación, sueño o higiene personal. Uno de los grandes errores que cometemos en la sociedad actual es separar la educación sexual de los hijos de la educación integral como personas.  Y, sobre todo, no relacionar sexualidad con educación afectiva y por supuesto, con moralidad (en muchos casos con los hijos varones).

La formación que se da en los centros escolares es a todas luces insuficiente.

Tenemos que sentarnos con los hijos y hablar detenida y repetidamente, no solo del control de natalidad y embarazos indeseados, sino también de los riesgos de las enfermedades de trasmisión sexual.

Las madres y los padres (este no es un asunto exclusivo de mujeres) tenemos que hablar de sexualidad con nuestras hijas e hijos (los niños tienen que saber que el control de natalidad es cosas de la pareja y que los hombres son también responsables del CUIDADO y manutención de los hijos que traen al mundo).

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Quizás es porque es un tema incómodo, produce pudor o vergüenza. Puede ocurrir que algunos piensen que si se habla ‘del tema’, se está animando a los hijos a tener relaciones sexuales. O bien porque no saben qué decir o cómo decirlo.

Os planteo algunas ideas, por si os sirven de ayuda, para educar a vuestra hijas e hijos en una sexualidad saludable integral:
  • No esperes a que sea adolescente. Saca el tema desde la infancia y adáptate a su edad. La presencia desde que son pequeños suele facilitar la comunicación con los hijos.
  • Procura sacar la conversación sin avisar. Únela a algún hecho que te parezca un buen gancho.
  • Piensa en el lugar y el momento adecuado. Procura que haya intimidad, silencio, que no haya gente entrando y saliendo y que no tenga prisa por hacer algo ‘importante’.
  • Olvida la mojigatería.
  • Utiliza un tono sereno, tranquilo, cálido y respetuoso.
  • Defiende la igualdad y la responsabilidad, independientemente de si es niña o niño.
  • Habla de forma natural, clara, transparente y explícita (lo que no quiere decir pornográfica).
  • Responde todas sus preguntas de forma sensata, pausada. No pases de puntillas por ningún tema.
  • No olvides que no sois amigos, ni colegas. Eres su madre o padre.
  • Supera tu vergüenza. Les ayudará a que ellos la superen.
  • No personalices la conversación en tus hijos. Evitarás que se pongan a la defensiva.
  • Evita los monólogos y los sermones en relación a embarazos indeseados.
  • Escúchales de forma activa.
  • Pide ayuda si no te sientes capacitado o no sabes cómo afrontarlo, pero fórmalos.

Solo una madre y un padre saben cómo formar a sus hijos en un asunto tan sensible e importante como el de las relaciones sexuales y afectivas.

Para más información aquí y aquí.

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