Cuando mi hijo con 3 años me dijo que quería ser cirujano
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cirujano

Cuando mi hijo con 3 años me dijo que quería ser cirujano

En la conferencia de ayer en Toledo sobre educación y talento, una madre me comentó que su hijo quiere estudiar medicina para ser cirujano, pero no le llega la nota. El hijo y ella están desolados. Le conté mi propia experiencia personal y para terminar le cité las palabras de un famoso médico, Frank Gehry, que reconoce que el apoyo de su madre ha sido esencial para que él llegue donde ha llegado. ‘Si no puedes empujarte a ti mismo, búscate a tu madre que te empuje’, dice con frecuencia a sus alumnos y en sus conferencias.

Recuerdo ese estado anímico. En 2013, a mi hijo le faltó una décima para hacer medicina, algo que había querido hacer desde que tenía 3 años. Ya con esa edad, un día me dijo que le comprara cosas para operar a niños pequeños, porque quería ser cirujano.

Cuando un hijo lleva toda la vida con una idea tan clara y ves que, tras tanto esfuerzo no lo ha conseguido, de entrada, se te viene el cielo a los pies. Pero si es lo que tu hijo quiere, debemos recomponernos a nivel familiar, porque hay solución.

Siempre he tenido muy claro que cada persona dispone de ciertas habilidades o talentos que pueden ser una gran fuente de satisfacción (mi hijo ha demostrado ampliamente que entre los suyos están los relacionados con la profesión de cirujano). Las personas que se dedican lo que les apasiona, que pueden desarrollar sus talentos, los mejoran con creces. Además son más felices. Por eso es tan importante que los padres ayudemos a nuestros hijos a cultivar sus talentos. Y tanto mi marido como yo estábamos dispuestos a hacerlo.

En el caso de mi hijo teníamos varias opciones (primero debía ser médico para ser cirujano):
  • La primera era irse a Lérida, pero tras hablar con varias personas de esa facultad, él decidió que no se iba.
  • La segunda era entrar en un Grado o Ciclo Formativo como para posteriormente dar el salto a Medicina. Es decir, usar otros estudios como puente.
  • La tercera era volver a estudiar la selectividad para subir nota.

Tras ‘duras’ negociaciones en casa, la decisión ‘pactada’ fue simultanear la opción 2 y 3. Se matriculó en enfermería y volvió a estudiar la selectividad.

En la carrera de enfermería aprobó varias asignaturas que le convalidaron al año siguiente en medicina. Al tiempo, aprobó la selectividad con nota suficiente para matricularse de medicina en la Universidad de Sevilla, que era lo que todos queríamos.

Si un hijo o una hija tienen una vocación clara (ser cirujano o cualquier otra profesión) y no tienen nota suficiente para poderse matricular en la Universidad, debemos motivarles para que luchen. Tenemos que ayudarles a pelear. Es nuestra tarea empujarles para que persistan. No todo lo que nos apasiona tiene por qué salir a la primera y ellos lo deben saber. También deben aprender a levantarse tras una caída. Les hará más fuertes y resilientes.

A modo de resumen:
  • Para niñas y niños:
  1. ¿Cuál es mi pasión? ¿Cual es mi vocación?.
  2. Tengo claro que voy a luchar.
  3. Sé que voy a tener que trabajar duro.
  4. Voy a tener que  ser muy bueno y tendré que practicar mucho para ser mejor.
  5. Estoy muy motivado/a porque es lo que quiero.
  6. Tengo que ser persistente para alcanzar el éxito.
  7. Si fracaso, seguiré. Si me caigo, seguiré.
  8. No voy a dejar lo que me gusta. Empezaré las veces que sea necesario.
  9. Yo sé que mis padres están ahí.
  10.  Dedicaré el tiempo que sea necesario.
  • Para madres y padres
  1. Mi presencia es importantísima, me necesitan.
  2. Tengo que estar cerca para ayudarles a luchar por lo que les produce pasión.
  3. Debo ayudarles a alcanzar sus metas.
  4. He de acompañarlos a hacer aquello que quieren hacer.
  5. El apoyo para convertir sus ideas en hechos es esencial.
  6. Empujarle para que sean persistente es la razón de su éxito.
  7. Si fracasan o si se caen, seguiré empujando.
  8. Dedicaré el tiempo que sea necesario.

El pedagogo Gregorio Luri dice que,

‘no hay resultado que no se pueda mejorar con el esfuerzo. Que la dificultad de la tarea o el objetivo no lo podemos vincular al fracaso’

Para que una hija o un hijo desarrollen sus talentos y alcancen el éxito personal y profesional, necesitan de gran fuerza interior, pero también necesitan del apoyo de la madre y el padre. No olvidemos la cita de Gehry,

‘Si no puedes empujarte a ti mismo, búscate a tu madre que te empuje’.

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