Decir 'no' a los hijos con cariño y firmeza es también educar
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Decir NO a los hijos con cariño y firmeza es también educar

Poner límites es también educar

Cada vez encuentro a más madres y padres que se resisten a decir ‘NO’ a sus hijos. Padres que continuamente complacen sus gustos. Padres que piensan que así serán más felices. No obstante, si queremos hijos felices y seguros, es necesario –y muy beneficioso– decírselo todas las veces que haga falta con firmeza y amor a la vez.

Cuando un niño y una niña tienen límites claros y bien definidos, es más fácil que sepan qué camino deben elegir y qué decisión es más conveniente tomar.

El cerebro límbico o emocional de nuestros hijos se rige por dos principios:
  • buscar placer y repetirlo que le hace sentir bien y
  • evitar situaciones incomodas.

De entrada, los hijos no suelen aceptar con gusto un ‘no’ por respuesta. De ahí su insistencia para que los padres terminen cediendo y cambien de opinión.

En ocasiones lo consiguen. Los padres pasan del “ni lo sueñes” al ‘vale’, al ‘como quieras, o al simplemente ‘sí’, con tal de que sus retoños dejen de llorar, patalear, gritar, enrabietarse o, en ocasiones, agredir física o verbalmente a los padres.

Os recomiendo la conferencia de Carles Capdevilla (del minuto 11:25 al 50) donde cuenta las artimañas de un niño para conseguir que su padre le compre una piruleta.

https://www.youtube.com/watch?v=dd_z-pnGKaU

Una razón para que estos padres cedan, es que se sienten culpables si sus hijos ‘sufren’ por no conseguir lo que tanto desean. Otra, es la falta de tiempo, que justifican diciendo, ‘para el poco tiempo que estoy con ellos, no voy a estar discutiendo, qué hagan lo que quieran y que haya paz’.

Pero , ¿qué ocurre cundo los padres no se mantienen firmes? Ocurre que cada vez que quieren conseguir algo, exclusivamente tienen que ‘montar un pollo’. Saben que sus padres terminarán cediendo a sus peticiones.

Es un ejercicio de ensayo y error.

Se cercioran hasta dónde pueden llegar probando una y otra vez. Y lo hacen sencillamente porque saben que pueden lograr que sus padres cambien de opinión.

Por el contrario, si los padres nos mantenemos firmes, los hijos comprobarán que de ninguna manera conseguirán sus propósitos.

Algunas claves para que sea más fácil no ceder ante los hijos:
  1. Acompaña tu negativa con algo positivo.
  2. No mientas para ‘conformarle’.
  3. Ofrece una alternativa ‘cumplible’.
  4. Si sigue insistiendo, utiliza la técnica del ‘disco rayado’.
Veamos un ejemplo:

Supón que tu hijo/a de 12 años te pide un teléfono móvil por su cumpleaños. Veamos cómo puedes proceder:

  1. “Entiendo que quieras un móvil para tu cumpleaños”.
  2. “Pronto te compraremos uno” (Debes decir siempre la verdad).
  3. “Pero podemos regalarte la bici que te gusta”.
  4. “Sé que te apetece, pero no te compraremos el móvil”. A partir de aquí, repite y repite sin enfadarte, ni alterarte.
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