Resiste no compres un móvil a tu hijo puede darle mal uso
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Resiste no compres un móvil a tu hijo

Resiste, no compres un móvil a tu hijo/a

Resiste, no compres un móvil a tu hijo/a. Nuevo VIDEO en mi canal de Youtube. Hace unos días, salí a cenar con una pareja que tiene una niña de 13 años y un niño de 10. Nada más sentarnos, tanto uno como otro, sacaron un móvil y lo pusieron encima de la mesa. Al rato, el niño se puso unos cascos. Durante un rato estuvimos hablamos del tiempo que usan sus aparatos tanto en casa, como en la calle, del rendimiento escolar, de sus intereses y aficiones y muchas cosas más.

Quiero especialmente a esta familia, ¡los quiero muchísimo! Además, tengo bastante confianza con ellos. Así que decidí contarles los posibles riesgos que tendrían sus hijos si seguían dando ese uso a los objetos tecnológicos. Este post pretende completar lo que hablamos aquella noche.

El Instituto Nacional de Estadística asegura que cerca de un 70% de los niños españoles de 10 a 15 años tienen móvil (u otros objetos de pantalla) propio.

Los hijos presionan a los padres para que les compren un móvil cada vez con menos edad y los padres ceden. De hecho, suele ser el regalo estrella en comuniones y Reyes. Pero, ¿en qué condiciones reciben un objeto que facilita el acceso a contenidos que pueden ser inapropiados para su edad, como la pornografía, violencia, contactos con desconocidos, acoso, etc.?

Los dispositivos electrónicos exigen tener una responsabilidad y una autonomía que los niños y adolescentes no tienen, porque su cerebro está en construcción. Tiene más neuronas de las que necesita, pero no están conectadas. Se irán conectando según el ambiente en el que vivan, según la educación y valores que reciban de los padres. Pero, los dispositivos electrónicos también tendrán una influencia muy importante.

Hay estudios que ponen de manifiesto que aquellos niños que usan más tiempo del debido dispositivos electrónicos y antes de lo aconsejado, tienen niveles más bajos de mielina, que es la sustancia que recubre las neuronas y permite que estas se conecten entre sí y vayan a la velocidad adecuada.

Resiste no compres un móvil a tu hijo

Según las recomendaciones de las principales Academias de Pediatría a nivel internacional, hasta los 6 o 7 años los niños NO DEBEN TENER CONTACTO CON PANTALLAS, porque interfieren en el desarrollo de las funciones ejecutivas de la corteza prefrontal del cerebro. Las funciones ejecutivas son la concentración, la memoria, planificación, organización (importantísimas en el rendimiento escolar), la autorregulación emocional (se ve claramente en niñas o niños que retan a los padres o profesores o se ponen irascibles con facilidad perdiendo las formas). 

El pediatra Dimitri Christakis, ha dedicado buena parte de su trayectoria profesional a estudiar cómo las pantallas influyen sobre el desarrollo del cerebro de los niños. Sus conclusiones son claras: a mayor número de horas que un niño ve pantallas, a menor edad, a más contenidos agresivos o no adecuados, mayor probabilidad de que en el futuro tenga dificultades de concentración e hiperactividad, lo que influye en el desarrollo cognitivo, rendimiento académico y la gestión emocional.

Una característica común en los contenidos que ven nuestros hijos en las tecnologías son cambios de escenas frecuentes y repentinos, colores brillantes y estridentes, etc. Si abusan, se acostumbrarán a dichos cambios, lo que chocará frontalmente con la realidad, que no es así de llamativa. Entonces, su día a día, fuera de las pantallas, será monótona y aburrida. 

De los 7 a los 14 pueden iniciar algún contacto gradual, que NUNCA EXCEDERÁ DE LOS 40 MINUTOS DIARIOS.  No olvidemos que aún no tienen desarrollada la parte del cerebro que permite tener criterio, autocontrolarnos o tomar buenas decisiones.  Por tanto, seguimos siendo los responsables de lo que hagan con los dispositivos. 

Silvestre del Río, un policía especialista de la plataforma Educando Proteges, decía el otro día en una conferencia ‘los padres se escandalizarían si supieran las imágenes inapropiadas que cuelgan y ven en las redes sociales, niñas y niños que no llegan a los diez años’. 

Y más adelante se preguntaba, ¿cómo es posible que los padres vigilen la hora de llegada de sus hijos, sus compañías, que no crucen la calle en rojo y dejen libertad a los menores para circular por esa amplia y descontrolada autopista que supone internet?

Resiste no compres un móvil a tu hijo

Los investigadores más prestigiosos y las principales Academias de Pediatría del Mundo, concluyen que los menores de 14 años NO DEBEN TENER DISPOSITIVOS PROPIOS.

E insisten, una vez que decidamos comprárselo, será necesario tener en cuenta las siguientes normas de uso: 

  • Mantendremos una constante comunicación sobre el buen uso de los objetos de pantalla. 
  • Cuidaremos la edad y el tiempo de uso diario.
  • Controlaremos lo que sucede en las sesiones que mantienen en las redes sociales o búsquedas de internet.

Las aplicaciones de control parental tienen una seguridad relativa. De hecho, diversos estudios han demostrado que, por ejemplo, los niños empiezan a ver porno en sus móviles a los 10 años con triquiñuelas de lo más ingeniosas. 

  • Escribiremos pactos que renovaremos anualmente, según la madurez que hayan demostrado a lo largo del año. 

Una norma muy importante es no usar los móviles durante las comidas, tanto dentro como fuera de casa. 

Otra es, por ejemplo, no dormir con el móvil dentro del dormitorio. 

Resiste no compres un móvil a tu hijo

Cuando los niños empiezan a usar los dispositivos antes de la edad recomendada y más tiempo del aconsejado, se ha podido comprobar que un creciente número de chicos, demuestren cierta agresividad cuando los padres les quitan el teléfono. Agresividad que va aumentando poco a poco y de forma silenciosa. Luego vienen los castigos con aquello que más duele a los hijos, pero no con lo que más les enseña.

Veo un gran peligro en la normalización que la sociedad, muchos padres e hijos estamos haciendo del uso de las tecnologías. Vemos normal que nuestros hijos invirtieran una o dos horas diarias jugando en línea con amigos, usando las RRSS, chateando de perfil en perfil. No nos estamos dando cuenta del peligro del uso que le damos a los objetos de pantallas.

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